Escuela… ¿Para qué?


Desde hace unos años vengo observando el modelo educacional implantado en muchas escuelas tradicionales de Catalunya y la verdad, continuo sin entender que está pasando con la educación.

Recuerdos de la época en la que existía el E.G.B. que fue en uno de los modelos que tuve en mi educación y no logro entender como han conseguido después de tantos años tornar el aprendizaje tan aburrido y estresante para los niños.

Muchas escuelas adoptaron el nombre Escuela 2.0 sin en verdad entender nada de lo que significa todo este movimiento. Solo por tener más ordenadores, una clase de informática y cuatro cositas mas piensan que están al día.

En mi opinión sin “profesores 2.0” no lograremos nada con todos esto niños que están creciendo en medio de la tecnología y los avances a cada día más espectaculares.

Donde están las clases divertidas, donde los alumnos van y vuelven de las escuelas felices. Que tienen sed en aprender y en explicar lo que aprenden. Solamente veo en la mayoría de casos, niños que se aburren en las clases, que no entiende lo que se les explica, programados para memorizar contenido, estudiar para exámenes y hacer los innumerables deberes. Que no viven lo que aprenden y que acabando el año lectivo, en sus vacaciones de verano, olvidaron lo que “aprendieron”. Entonces… escuela ¿Para qué?

Sumado a todo esto, observo la desmotivación y la dejadez de muchos profesionales de la educación, sean por motivos de sueldo, recortes o institución, cada vez se importan menos con el caminar de sus alumnos, ven conflictos, dificultades y desconexión y continúan aprobando estos alumnos. Las actividades diferentes, aquellas que pueden agregar valor profundo de conocimiento son cada vez menos frecuentes y con ellas la motivación por la escuela.

Derivado de todo este panorama mi busca e investigación por modelos alternativos de educación así empezó.

Muchos días pienso, y me gustaría recibir vuestras opiniones,

– ¿Cuesta tanto llevar garbanzos, lentejas, arroz, bolitas de papel o cualquier cosa así, para enseñar por ejemplo, matemáticas?

– ¿Usar las cocinitas los alimentos de mentira, recrear un mercado en la clase, para aprender el valor del dinero?

– ¿Usar peluches o pequeños juguetes electrónicos para enseñarles sobre los sentimientos y los cuidados con el prójimo?

En fin, si te estás planteando tener un peke, si lo tienes pero aún no va a clases o si ya está en el colegio, te aconsejo que hagas algunas visitas por las escuelas con pedagogías alternativas que existen en España. Yo os propongo aquí tres de las que he estado leyendo he investigado: Montessori, Waldorf y Escuelas Libres.

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La característica que marca las tres es que parten del interés del niño, hay una estructura y hay maestros, pero los enfoques no son tan directivos y si participativos e inclusivos.

La idea es partir del interés del niño y así explotar su imaginación y sus ganas de aprender. Que todo lo que haga sea útil, que tenga sentido para que en un futuro su vida tenga sentido.

La Waldorf y Montessori, tienen una pedagogía propia, eso quiere decir que desarrollaron una serie de conceptos, técnicas y materiales para tornar más interesante el aprendizaje.

Las escuelas libres, en su gran parte, también desarrollan una metodología propia en el sentido que no se prenden a una sola tendencia pedagógica y en muchas de ellas podrás encontrar técnicas Montessori, o Waldorf o de diferentes tipos de crianzas.

Otra característica muy importante es que la familia está muy implicada en los tres a tal punto que puedes también hacer de casa un ambiente similar al que los pekes tienen en el centro. Es muy interesante ya que aprenden a hacer todo lo que hacen los adultos pero en sus dimensiones. Es como si tu casa viviera Gulliver y los enanitos. La verdad es que es lindo.

Por eso es importante que pienses muy bien en qué futuro quieres dar a tu peke y cuanto quieres estar implicado en ello.

Os dejo con una frase de María Montessori que me encanta:

” Enséñame a hacerlo sin tu ayuda “

Feliz Semana a todos. 🙂

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